Empieza con una pregunta sencilla: ¿qué tarea lleva más tiempo del que debería?

Puede ser preparar un resumen comercial, responder a una pregunta de un cliente o introducir la misma información en varios sistemas. Una tarea concreta da a tu equipo algo específico que mejorar.

Elige una tarea que se repita.

Pide a quienes hacen el trabajo que te lo expliquen paso a paso. ¿Qué inicia el proceso? ¿Qué sistemas usan? ¿Dónde tienen que esperar? Habla también con quien recibe el resultado.

Mide antes de cambiar.

Registra cuánto tarda la tarea, con qué frecuencia hay errores y cuánto tiempo se dedica a corregirlos. Así podrás valorar si la nueva herramienta ayuda.

Empieza con una versión pequeña.

Empieza con un equipo y una tarea. Decide qué puede hacer la herramienta sola, qué necesita revisión humana y qué ocurre cuando se equivoca.

Un buen primer proyecto tiene una persona responsable, una tarea repetible y un resultado que se puede medir.

Acuerda cuándo revisarlo.

Fija una fecha de revisión antes del lanzamiento. Usa los resultados para decidir si mejorar la herramienta, ampliarla o detenerla. No necesitas un programa para toda la empresa para aprender algo útil del primer proyecto.

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